Aunque en las últimas semanas se ha reportado una reducción del 57% en los casos activos de gusano barrenador del ganado, especialistas advierten que el problema no está resuelto.
Esta plaga, conocida científicamente como Cochliomyia hominivorax, continúa representando una amenaza constante para la sanidad pecuaria y la productividad ganadera en México.
Autoridades federales han señalado que la disminución se debe tanto a la aplicación oportuna de protocolos sanitarios como a condiciones climáticas temporales, como menor presencia de lluvias y descenso de temperaturas. Sin embargo, este escenario podría cambiar rápidamente, ya que el regreso de la temporada de lluvias favorece la reaparición del parásito.
Desde el sector veterinario se insiste en que bajar la guardia puede provocar un rebrote, afectando directamente la producción de carne y leche, así como el bienestar animal.
Bioseguridad y vigilancia, claves para evitar rebrotes
Para MSD Salud Animal, la bioseguridad no debe verse como una acción momentánea, sino como un esfuerzo permanente y preventivo. La empresa ha reforzado el llamado al sector ganadero a no relajar los protocolos sanitarios, incluso cuando los casos parecen disminuir.
“La reducción demuestra que los protocolos funcionan, pero solo si se aplican de forma constante”, señalaron directivos de la compañía.
Entre las acciones más importantes para contener la propagación destacan:
- Vigilancia epidemiológica continua
- Atención inmediata de heridas en el ganado
- Detección temprana de casos sospechosos
- Uso de tratamientos veterinarios sistémicos de acción prolongada
- Asesoría constante de médicos veterinarios
La vigilancia en campo y el cumplimiento estricto de estas medidas son fundamentales para evitar pérdidas productivas y riesgos sanitarios mayores.
Soluciones veterinarias para una ganadería más protegida
MSD Salud Animal impulsa soluciones veterinarias respaldadas por ciencia y pruebas de campo en México, diseñadas para proteger al ganado desde sus primeros días de vida. Estas herramientas ayudan a prevenir y tratar infestaciones causadas por larvas, especialmente en zonas vulnerables como el ombligo de los terneros recién nacidos, una de las principales puertas de entrada de infecciones.
Expertos del sector recuerdan que la bioseguridad es una responsabilidad compartida. Productores, veterinarios y autoridades deben trabajar de manera coordinada para mantener protocolos sólidos, reportar casos sospechosos y actuar de inmediato ante cualquier lesión en los animales.
Finalmente, el llamado es claro: no confiarse ante una reducción temporal de casos. La continuidad en las medidas sanitarias será clave para avanzar hacia una disminución sostenida del impacto del gusano barrenador y fortalecer la ganadería mexicana frente a los retos que trae el clima y la temporada de lluvias.
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