En Michoacán, la realidad volvió a golpear fuerte. El diputado Carlos Bautista Tafolla confirmó que en un predio familiar de Uruapan fueron encontrados cuatro cuerpos humanos, un descubrimiento que no fue resultado de investigaciones oficiales, sino del trabajo incansable de madres buscadoras.
El legislador detalló que este predio se ubica en Toreo El Alto, un lugar que su familia abandonó hace años por la presencia del crimen organizado, un riesgo que terminó por convertir la zona en terreno silencioso y sin vigilancia. Bautista Tafolla advirtió incluso que podrían existir muchos más restos ocultos, no solo los que ya fueron localizados.
Testimonios, omisiones y un grito que exige respuesta
Lo más fuerte del caso es que no es la primera señal. El diputado señaló que hace tres o cuatro meses un perro sacó un cráneo del lugar, un indicio que él mismo reportó a las autoridades, pero aseguró que no obtuvo respuesta ni intervención real por parte del gobierno.
“Yo les pedí que colocaran un cuartel o que se hiciera algo”, expresó. Ante la falta de apoyo, su familia decidió abandonar el predio hace ocho años, una decisión que se entiende más cuando describe que el terreno conecta con zonas de tránsito criminal. Fue entonces cuando él mismo contactó a las buscadoras, quienes regresaron con picos, varillas y la voluntad que muchas veces sustituye al Estado.
Buscadoras que avanzan donde otros no
Una integrante del colectivo explicó que los cuerpos encontrados no tendrían más de dos años enterrados, y aunque tenían pensado realizar la búsqueda antes, esta fue cancelada repetidamente por inseguridad. Aun así insistieron, regresaron y lograron la localización de cuatro positivos, como le llaman a los hallazgos de personas sin identificar.
El diputado hizo un llamado urgente a los tres niveles de gobierno para que respalden a quienes buscan a sus desaparecidos con recursos propios, muchas veces sin seguridad, sin apoyo y con la fuerza emocional que se sostiene más en el amor que en la ley.
Este hallazgo abre una herida y también una exigencia: atender, investigar y no permitir que la tierra o el silencio sigan escondiendo a quienes faltan.