Tlaxcala, Tlax.- La contaminación en la laguna de Acuitlapilco volvió a encender la preocupación de colectivos ambientales y habitantes cercanos al ecosistema. Activistas advirtieron que el saneamiento de este cuerpo de agua no debe enfocarse en convertirlo en un atractivo turístico, sino en detener el deterioro ecológico que desde hace años amenaza su biodiversidad y el bienestar de las comunidades.
La postura surgió luego de que organizaciones civiles recordaran los resultados de estudios científicos realizados por especialistas de la UNAM, en los que se detectaron sustancias químicas capaces de alterar el desarrollo de organismos acuáticos. Para los colectivos, el discurso institucional alrededor de la recuperación de la laguna comienza a generar inquietud por el enfoque económico que podría darse al territorio.
La laguna de Acuitlapilco enfrenta señales preocupantes de deterioro
Integrantes de la Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S.), conformada por Yaocalli Centro de Estudios y Acción Social A.C., Xilonen Grupo Ambiental y Libélula Viajera, fijaron postura sobre los recientes trabajos de análisis del agua realizados en la laguna.
Los activistas insistieron en que ningún proyecto de urbanización, desarrollo o aprovechamiento turístico debería avanzar sin información ambiental clara y transparente, además de considerar la participación de comunidades, especialistas y colectivos que han acompañado la defensa del lugar.
Recordaron que el pasado 27 de abril de 2026, investigadores de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra de la UNAM realizaron nuevos estudios para conocer el grado de contaminación presente en la laguna y detectar posibles compuestos tóxicos.
Sin embargo, subrayaron que estas investigaciones no comenzaron recientemente. Los análisis forman parte de una continuidad de estudios efectuados desde 2023 junto con la Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida (UPCO-LAV).
Los hallazgos científicos encendieron las alertas ambientales
De acuerdo con los colectivos, las investigaciones previas ya habían mostrado datos alarmantes sobre el impacto de descargas municipales e industriales en el ecosistema.
Entre las pruebas realizadas se incluyeron mediciones físicoquímicas, detección de compuestos orgánicos volátiles y ensayos toxicológicos utilizando embriones de pez cebra, organismo usado internacionalmente como bioindicador ambiental.
Los resultados revelaron efectos severos en organismos expuestos a muestras tomadas cerca de descargas municipales. Se registró 50 por ciento de mortalidad y 15 por ciento de teratogénesis, es decir, alteraciones graves en el desarrollo biológico.
Además, se identificaron larvas con cola curva, retraso embrionario y ausencia de formación de órganos vitales. Según los especialistas, este tipo de afectaciones refleja la presencia de sustancias químicas capaces de modificar procesos esenciales para la vida acuática.
Detectaron compuestos relacionados con actividades industriales
El reporte técnico también identificó trazas de benceno, estireno, cloruro de vinilo, triclorobenceno y tricloroetileno, compuestos asociados a procesos industriales y considerados potencialmente peligrosos para el ambiente.
Los colectivos remarcaron que estos contaminantes podrían provocar impactos ecológicos profundos si continúan presentes de manera constante en el ecosistema. Entre los riesgos señalados destacan la disminución de poblaciones animales, pérdida de biodiversidad e incluso desaparición de especies.
Aun así, el estudio señala que el deterioro ambiental todavía podría revertirse mediante acciones urgentes de saneamiento y eliminación de descargas contaminantes.
Cuestionan que la recuperación de la laguna se relacione con turismo
Uno de los puntos que más preocupa a las organizaciones es el enfoque que recientemente ha comenzado a aparecer en los discursos institucionales.
Los activistas señalaron que el ayuntamiento de Tlaxcala trabaja en un documento de ordenamiento territorial que definirá actividades futuras alrededor de la laguna. En ese contexto, expresaron inquietud porque la recuperación del ecosistema sea presentada principalmente como una oportunidad turística.
“La laguna no debe sanearse porque pueda convertirse en un atractivo económico, sino porque es uno de los ecosistemas más importantes del estado”, enfatizaron.
También insistieron en que pensar el territorio únicamente desde una lógica turística podría invisibilizar tanto los daños acumulados por la contaminación como las necesidades reales de las personas que viven alrededor de este cuerpo de agua.
“El agua no es una mercancía”: colectivos llaman a proteger el ecosistema
Frente a este panorama, A.L.A.S. sostuvo que la ciencia y el trabajo comunitario deben avanzar de manera conjunta para construir estrategias reales de restauración y protección ambiental.
Los colectivos hicieron un llamado a fortalecer la organización ciudadana y la vigilancia ambiental, pues consideran que solamente con diagnósticos claros será posible impulsar políticas públicas responsables y acciones efectivas de saneamiento.
Además, recalcaron que defender la laguna implica reconocer que el agua no es un recurso decorativo ni una mercancía, sino una condición indispensable para la vida y la permanencia de las comunidades que históricamente han habitado la zona.
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